Colectivo Proyecto Arrayanes
es una asociación cultural, fundada con tal denominación
en 1998, que tiene una larga trayectoria anterior originada en la
elaboración y publicación en 1991 de un proyecto,
bajo el título de PROYECTO ARRAYANES, a partir del cual se
ha venido planificando un trabajo diverso para la valorización
del patrimonio minero industrial de la zona de Linares.
Dicho Colectivo está constituido por casi
veinte socios provenientes, en un buen número, de otra asociación
cultural, Taller de Historia, y se ha ido nutriendo en los últimos
tiempos con la participación de antiguos trabajadores de
los sectores productivos básicos para Linares: la minería,
la industria y el ferrocarril, a los que hay que unir un grupo de
profesionales de distintas disciplinas (geólogos, biólogos,
ingenieros técnicos de minas, arquitectos técnicos,
geógrafos, historiadores, profesores de enseñanza
secundaria y de enseñanza universitaria, educadores de museos,
etc.)
La labor en los primeros años se enfocó
en tres líneas concretas: a) el diagnóstico, b) la
formación y c) la divulgación, realizándose
un número importantes de actividades que, salvo honrosas
excepciones, no contaron con el apoyo institucional y que siempre
tuvieron una línea argumental básica: Crear conciencia
sobre la valorización del patrimonio minero industrial de
la zona; en suma, convencer, en un lenguaje más coloquial,
de que lo que veíamos como ruinas eran nuestra señas
de identidad más genuinas.
Con la legalización de la asociación
nos propusimos dos objetivos muy definidos:
a) que, de una vez por todas, se pudieran valorar estos testimonios
de nuestro pasado productivo, quedando preservados, a nivel legal,
y sobre todo desde un reconocimiento popular que viera en ellos
una parte importante de nuestras señas de identidad, lo que,
indudablemente, reforzaría la cohesión social, y
b) disponer de un marco de referencia legal (en este caso una asociación)
desde el cual, basándonos en el voluntariado, por tanto no
retribuido y generado desde la sociedad civil, pudiéramos
ejercer la tutela de una proyecto (el Proyecto Arrayanes) que para
nosotros viene obteniendo, e incluso superando, los objetivos iniciales
por los que surgió.
Nuestro trabajo desde entonces ha sido muy diverso;
así, promovimos la protección de los restos que actualmente
figuran declarados como Catalogación Genérica Colectiva
en el BOJA de 14 de enero de 2005; hemos ayudado a la administración
local en el diseño y seguimiento de distintos proyectos que
hoy día son actuaciones concretas sobre este tipo de patrimonio
(Centro de Interpretación de la Minería y la Industria
en la Estación de Madrid, Centro de Interpretación
de la Metalurgia en La Cruz, Anteproyecto de “Los Lores”
para su adecuación turística,...); con esa misma administración
hemos colaborado en la conformación de una red de senderos
de gran potencialidad para el conjunto de la población de
Linares; para la Delegación Provincial de Cultura realizamos
en sus dos fases el Inventario-Catálogo del Patrimonio Minero
Industrial del antiguo distrito minero Linares-La Carolina; formamos
parte del proyecto europeo MINET, que recientemente ha tomado nueva
forma dentro del programa europeo Cultura 2000, constituido ahora
por socios de nueves países y representado nuestra asociación
a España; permanentemente acudimos a encuentros, jornadas,
seminarios, etc., donde exponemos las líneas argumentales
de nuestro trabajo. Un trabajo que se basa en COMPARTIR.
No es un cúmulo importante de actuaciones lo que, a nuestro
modesto entender, caracterizaría nuestro currículum.
Para nosotros lo importante son las ideas sobre las que ese trabajo
se asienta, así:
1) Entendemos que la transformación de un territorio no debe
ser cuestión únicamente de quienes ejercen funciones
políticas. En tal sentido, los ciudadanos, de manera individual,
pero sobre todo asociados, tenemos unas posibilidades y unas responsabilidades
en todo ello, y debemos ejercerlas. La opción de participación
como sociedad civil es más amplia que la de depositar una
papeleta en una urna cada cierto tiempo.
2) La escasez de recursos económicos, algo que se suele esgrimir
como justificación para la inacción, no debe ser nunca
razón suficiente para detenernos. Una firme voluntad para
hacer que las cosas varíen, un trabajo colectivo desarrollado
de forma coherente, la paciencia y la rigurosidad deben ser los
mejores aliados en una sociedad cuya dinámica general va
en otras direcciones.
3) Hay que descartar la existencia de “modelos mágicos”.
Entendemos que la propia idiosincrasia local representa el punto
de arranque básico. Frente a otros modelos, se trata de afirmar
la participación inexcusable de quienes tienen conocimientos
e intereses –no lucrativos- sobre el territorio objeto de
planificación.
4) Con ser importante el papel que el patrimonio minero industrial
puede jugar como recurso para el desarrollo, algo de lo que estamos
plenamente convencidos, e implicando ello una participación
segura en la diversificación económica local, nos
parece mucho más importante trabajar en la autoestima de
unos habitantes que han vivido su historia más contemporánea
inmersos en un mundo de luces y sombras.
A modo de resumen, la nuestra es una propuesta
integral donde el papel de la autoestima y, en consecuencia, de
la cohesión social que ello puede implicar, tiene un lugar
preeminente, moviéndonos, en definitiva, tratando de aplicar
unas sencillas ideas básicas:
a) Recuperar la memoria histórica para utilizarla como un
recurso propio.
b) Interpretar ese pasado productivo minero industrial para hacerlo
inteligible a la mayoría de la población,
c) Transmitir los resultados de ese proceso de Investigación
/Interpretación mediante un concepto actualizado de museo,
d) Conseguir la protección legal, mediante las figuras más
oportunas, de dichos testimonios y, en consecuencia,
e) Aprovechar el patrimonio minero industrial como un instrumento
para el desarrollo local.
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