Geológicamente
el sector estudiado se ubica en la Cobertera Tabular de la Meseta
(sensu Azéma et aL, 1979), al norte de las Zonas Externas
de las Cordilleras Béticas. Como rasgos generales podríamos
destacar, en primer. lugar, el que estos materiales prácticamente
no han sido afectados por la orogenia Alpina y, en segundo lugar,
la existencia de una importante discontinuidad estratigráfica
que abarca al Jurásico y Cretácico.

En los distintos estudios geológicos regionales
(Azcárate y Argüelles, 1971; Azcárate, 1977;
Fontboté, 1982) se diferencian dos conjuntos de rango mayor:
un zócalo paleozoico y una cobertera sedimentaria posthercínica.
El zócalo está constituido por rocas metamórficas
intensamente replegadas en la orogenia Hercínica (básicamente
filitas, con intercalaciones de cuarcitas, 1 en la Fig. 1), afectadas
por una intrusión granítica (2 en la Fig. 1). La Fig.2
permite observar la superposición de las distintas litologías
Sobre este zócalo, discordantemente y de
forma subhorizontal se dispone la cobertera posthercínica.
Presenta unos espesores muy variables ya que, centrándonos
exclusivamente en el sector estudiado, éstos varían
entre los O y 200 m. La integran materiales triásicos, neógenos
y cuaternarios. Los materiales triásicos se caracterizan
por presentar facies detríticas rojas (Fm. Chiclana de Segura,
sensu López Garrido, 1969). A partir de criterios litológicos,
en esta formación se pueden diferenciar dos tramos. El tramo
inferior, de 10-20 m de potencia y con claro predominio de las facies
detríticas groseras, está constituido por niveles
de areniscas o conglomerados que alternan con lutitas (3 en la Fig.
1). El tramo superior, con potencias en torno a los 100 m, se caracteriza
por el predominio de litologías arcillosas, aunque existan
intercalaciones de areniscas micáceas y, puntualmente, conglomerados
(4 en la Fig. 1). Directamente sobre los materiales triásicos
se disponen los rellenos neógeno s (5 en la Fig. 1), atribuidos
en este sector al Mioceno, y más concretamente al Tortoniense
superior (Perconing, 1971), de lo que se deduce una importante discontinuidad
estratigráfica. Se trata básicamente de marga s, entre
las que aparecen niveles de areniscas, limos y/o brechas (generalmente
en la base). Los materiales cuaternarios son de origen aluvial,
y se relacionan con los ríos procedentes de los pequeños
relieves circundantes (6 en la Fig. 1). No suelen presentar espesores
superiores a los 10-20 m, y están constituidos básicamente
por limas, entre los que se intercalan niveles de arenas y conglomerados,
con importantes cambios laterales de potencia.
El campo filoniano

La intrusión de granitoides, que genera
gradientes geotérmicos anómalos, y las condiciones
extensionales, o de relajación de esfuerzos, que caracterizan
a la tectónica terminal de la orogenia Hercínica (Westfaliense-Pérmico
inferior), parecen ser la clave para explicar el importante episodio
metalogénico de la región. Así, en el distrito
minero de Linares-La Carolina, la disposición de los filones
y la evolución del movimiento de las fallas relacionadas
permiten diferenciar tres etapas de fracturación (Fig. 3).
1°) Etapa temprana extensional, que da lugar a los sistemas
de fracturas de dirección N1800E y N800-1000E.
2°) Etapa transcurrente, con compresión
local, que reactiva los sistemas anteriores y crea nuevas fallas
transcurrentes N400-55°E y NI05°-1l00E y normales N600-700E.
3º) Etapa de apertura, durante la cual tiene
lugar el relleno filoniano y se forman hundimientos o fosas tectónicaso
Esta etapa de tectónica extensional condicionó el
desarrollo de un magmatismo generalizado. El emplazamiento de estos
magmas desarrolló los sistemas hidrotermales, que en términos
finales, dieron origen a las mineralizaciones. Los principales filones
arman en los granitoides, rocas competentes que permiten fracturas
regulares y limpias, lo que a su vez condicionará la mineralización.
Fuera de las intrusiones graníticas, en las filitas, las
fisuras serán estrechas y entrelazadas, por lo que la riqueza
de los yacimientos será mucho menor. De ello se deduce que
los granitoides centrarán la atención de la explotación
en este distrito minero (véase la Fig. 4).
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